Juan XXIII

Angelo Giuseppe Roncalli

Por que es Santo

Angelo Roncali era un hombre con una paciencia serena, capaz de soportar los problemas y las pruebas de la vida. Desde joven hizo el propósito de alimentar siempre la Fe, de no dejarla envejecer, tratando de permanecer siempre niño ante Dios, como enseña Jesús en el Evangelio.

Fue un sacerdote libre de ambiciones de carrera y capaz de cordial colaboración. Como Obispo antes y como Romano Pontífice después, supo siempre curar una forma colegial en el ejercicio de la autoridad, con un cuidado especial por los sacerdotes y su formación, así como por los laicos, invitándolos a un apostolado responsable. Es a partir de ese constante deseo de hacer crecer la Fe que se empeñó en favorecer la participación activa de los fieles en la liturgia y manifestó siempre una gran sensibilidad ecuménica.

Su vida de fe se expresó en formas de piedad popular: el culto eucarístico en sus diferentes manifestaciones como la visita y la adoración al Santísimo Sacramento, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, la devoción a la Santísima Virgen mediante el rezo del Rosario y la visita a tantos santuarios, la veneración de los santos, la oración por los difuntos y las peregrinaciones.

Fue capaz de comunicar, prefiriendo formas simples e inmediatas, con imágenes de la vida cotidiana, logrando así entrar inmediatamente en el corazón de las personas.

Su santidad lo llevó a indicar las vías de renovación en la gran huella de la tradición eclesial.

Angelo Giuseppe Roncalli

Último de cuatro hijos, Angelo Giuseppe Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, provincia de Bergamo. Ya desde pequeño manifestaba una cierta inclinación a la vida eclesiástica. Entró en el seminario de Bergamo en 1892 y en 1901 se trasladó a Roma, al seminario del Apollinare. Fue ordenado sacerdote en 1904, en la iglesia de Santa María de Monte Santo.

En 1905 fue elegido como secretario del nuevo Obispo de Bergamo, mons. Giacomo Radini Tedeschi. Desde 1906 enseñó diferentes materias en el seminario: historia eclesiástica, patrología y apologética. En este periodo fue también jefe de redacción del periódico diocesano “La Vida Diocesana” y desde 1910, asistente de la Unión de Mujeres Católicas.

Cuando estalló la I Guerra Mundial, en 1915 fue nombrado capellán para la asistencia de los heridos atendidos en hospitales militares de Bergamo. En julio de 1918 aceptó de prestar servicio a los soldados enfermos de tuberculosis, sabiendo que ponía en peligro su vida por el contagio.

En diciembre de 1920 el Papa lo llamó a Roma para dirigir la Obra de Propagación de la Fe. En 1925, fue nombrado Visitador Apostólico en Bulgaria y consagrado Obispo, iniciando así el periodo diplomático a servicio de la Santa Sede. A fines de 1934 fue invitado como Delegado Apostólico en Turquía y Grecia, países donde los católicos no tenían una vida fácil. Durante la Segunda Guerra Mundial conservó una prudente actitud neutral, que le consintió desarrollar una eficaz acción de asistencia en favor de los judíos, salvando a miles de ellos del exterminio, y a favor del pueblo griego oprimido por el hambre. El 30 de diciembre de 1944 fue enviado a la Nunciatura de París. Su actividad diplomática asume una gran fuerza pastoral a través de las visitas a diferentes diócesis de Francia, Argelia incluida.

Nombrado Cardenal en el último consistorio de Pio XII, aceptó la propuesta de transferirse a la sede de Venecia, a donde llegó el 5 de marzo de 1953. Su episcopado se caracterizó por el ferviente empeño en la pastoral y en la celebración del Sínodo Diocesano.

Electo Papa el 28 de octubre de 1958, asumió el nombre de Juan XXIII. A pesar de que muchos piensan que el suyo fue un simple pontificado de transición, éste revela desde el inicio un estilo nuevo, que exprime la personalidad humana y sacerdotal del Pontífice Juan XXIII, construida a través de una serie de significativas experiencias. Restableció el regular funcionamiento de los organismos curiales y se preocupó por dar una impronta pastoral a su ministerio. Multiplicó su contacto con los fieles gracias a las visitas parroquiales, hospitales y cárceles. El 25 de enero de 1959 anunció el Concilio Vaticano II. Las finalidades de este Concilio, expuestas en el discurso de inauguración del 11 de octubre de 1962, son originales: no se trataba de definir una nueva verdad, sino de exponer la doctrina tradicional adaptándola a la sensibilidad moderna. Juan XXIII invitaba a privilegiar la misericordia y el diàlogo con el mundo antes que condenar y oponerse, en el renovado conocimiento que la misión de la Iglesia abraza a todos los hombres.

Su trabajo a favor de la paz fue constante, particularmente evidente en sus enciclicas Mater et Magistra (1961) e Pacem in terris (1963) y en su aportación decisiva en ocasión de la gran crisis en Cuba en 1962. El prestigio y la admiración universales se pudieron medir en ocasión de sus ultimas semanas de vida, cuando todo el mundo se reunió en su lecho y recibió con profundo dolor la noticia de su muerte la noche del 3 de junio de 1963.

El Iter de la Causa

Durante el Concilio Vaticano II muchos obispos quisieron proclamar a Juan XXIII santo por aclamación. Pero Pablo VI prefirió recorrer el camino institucional y abrió en 1965 la causa de beatificación. Por el “Papa Bueno”, uno de los mas amados en la historia de la iglesia, no se hicieron descuentos ni atajos. El proceso canónico ha tomado en cuenta la opinión y ha respondido a la objeción de todos aquellos que manifestaron su duda sobre la canonización de Roncalli.

De 1966 a la conclusión de la fase del proceso fueron recogidos mas de 300 testimonios en el curso de 18 procesos de información. Para la beatificación es necesario un milagro y en el caso del pontífice fue la curación improvisa, de la religiosa Caterina Capitani de las Hijas de la Caridad, en el 25 de Nápoles mayo de 1996, enferma de una gastritis ulcerosa hemorragia muy grave y arriesgaba la vida. La religiosa, después de rezar al Papa Juan XXIII junto a sus hermanas, en una visión lo vio mientras la tranquilizaba, después de este evento recupero la salud, tal curación fue después declarada científicamente inexplicable por parte de la Consulta médica de la Congregación para las Causas de los Santos. Los consultores teológicos y los padres, Cardenales y Obispos de la Congregación reconocieron el milagro de III grado; Juan Pablo II lo aprobó como tal con el decreto del 27 de enero del 2000.

La canonización del beato Juan XXIII

El consistorio convocado de Papa Francesco el 30 de septiembre de 2013 ha determinado la voluntad de proceder con la canonización de Juan XXIII según la el proceso llamado pro gratia. La legislación canónica preeve, por motivos favorables, se pueda proceder a la canonización de un beato aun sin el certificado de un nuevo milagro.

Papa Francesco ha querido Juan XXIII santo por la actualidad de su ejemplo y su enseñanza. El testimonio de vida cristiana de Papa Roncalli, la coherencia con la que enseño y como vivió con fidelidad cotidiana su vocación, la urgencia de una renovación evangélica para despertar la Iglesia, su intuición pastoral y grandes de horizontes abrazados y “ un faro luminoso para el camino que nos espera", come ha dicho el papa Francesco.

Algunos aspectos son de esencial importancia en el camino presente y próximo de la vida de la Iglesia: El fuerte empeño de Juan XXII por la paz, por el dialogo, por el ecumenismo, por la misión de la Iglesia Todas las dimensiones en las cuales se reflejan las líneas del magisterio de Francisco.

Sobre todo la predicación de la paz, expuesta en la doctrina con la encíclica Pacem in terris, “que ha aportado en todo el mundo el eco de las necesidades de la Iglesia para la construcción de un perdurable acuerdo entre los pueblos”. Después la apertura al dialogo, con los cristianos de otras Iglesias, con los representantes del mundo hebreo y musulmán “ y con los hombres de buena voluntad”. Ahí Roncalli demostró ser un gran constructor de relaciones y un valido promotor de la unidad, dentro y fuera de la comunidad eclesiástica, abriendo una nueva etapa en las relaciones interreligiosas.

La atención que papa Juan XXIII tuvo, en cada momento de su servicio eclesiástico, a la misión es otro motivo de actualidad y por esto la contemporaneidad de su canonización. El amor por la tradición de la iglesia y el conocimiento de su constante necesidad de renovarse, realizado con el Concilio Vaticano II, idea suya, preparado y abierto, nos deja la herencia viva de sus enseñanzas, que estimulan a los creyentes a pasar de una idea de Iglesia separada del mundo, cerrada a la defensiva como una ciudad amurallada contra sus adversarios, a una iglesia viva en la fe, cercana a los hombre y deseosa de contribuir al bien de todos.

Preghiera al Beato Papa Giovanni XXIII

Beato Papa Giovanni! Rendiamo grazie alla Santissima Trinità di averti inviato a noi amabile fratello e saggio maestro.

Sei salito sul Monte delle Beatitudini lasciandoti condurre in tutto e sempre dai divini voleri, fanciullo della cascina campestre di Sotto il Monte e Vescovo della Chiesa universale.

Chiedi per noi al Padre di ogni consolazione la grazia di accogliere la buona novella e di rimanere radicati nella fede inespugnabile, nella speranza infrangibile, nella carità sconfinata;
di accettare la povertà contenta e benedetta;
di servire in silenzio e con perseveranza;
di desiderare i beni celesti e distaccarci da quelli terreni, così da aprire la mente alle esigenze della Chiesa e dell'umanità contemporanea.

Ottienici la sapienza del cuore per amare tutti come fratelli,
perdonare e abbracciare gli erranti,
favorire ciò che abbatte le barriere dell'incomprensione tra gli uomini e i popoli,
sopprimere gli egoismi e suscitare la feconda unità degli spiriti.

Sorretti dalla Madre celeste, saremo intenti in particolar modo al Nome, al Regno, alla Volontà di Dio.

Umiltà e mitezza splenderanno sui nostri volti.

Capiremo che giustizia e bontà consistono nel rimanere come i santi nell’infanzia spirituale, che cresce a poco a poco in misura della nostra vocazione.

Per Cristo nostro Signore. Amen



Para más información:

www.fondazionepapagiovannixxiii.it